sábado, 9 de abril de 2011

UN EJERCICIO DE ESTIMULACIÓN

Sobrevivir al día a día tiene su mérito y está bien vivir con la ilusión justa para pasar la jornada aunque a veces no llegue ni para eso, pero después de cinco meses una siente que ya va siendo hora de recuperar su instinto animal y dejar de vegetar en un estado de psicograma plano.

Hoy, cuando me he tumbado en el sofá a echar mi cabezadita cotidiana de rigor, se me ha ocurrido un ejercicio para intentar buscar estímulos a esta vida tan gris que estoy llevando últimamente. Cuando he cerrado los ojos he pensado en que cuando me despertara tendría que concentrarme en la persona que estaba tumbada en el sofá e intentar imaginar cómo me gustaría sentirme si volviera a despertarme de la siesta dentro de un año justo.

Pues bien, cuando me he despertado, me he fijado en todo lo que soy y lo que tengo ahora y he llegado a la conclusión de que el nueve de abril de 2012 no me gustaría estar igual. Por eso, me he concentrado en las cosas actuales que me estorban y en las que me faltan a fin de averiguar qué tengo que hacer para eliminar las primeras y conseguir las segundas.

De momento, se impone realizar una limpieza profunda de vida de la que tengo que eliminar los kilos que me sobran, los pelos que me afean, los contactos en la agenda que ya no están cerca, las ropas que ya no me favorecen, las relaciones que ya no me ayudan a crecer, las experiencias que ya no me nutren, los libros que ya no releo, los cachivaches que ya no utilizo... De lo que carezco ya me ocuparé cuando me haya librado de lo que me sobra.

Porque no quiero seguir así y el momento es ahora.

viernes, 4 de marzo de 2011

EN CHECHENIA NO HABÍA PETRÓLEO

Al menos esa es la explicación que yo daba en su día al hecho de que Estados Unidos nunca interviniese en el conflicto ruso-checheno que tantas víctimas civiles costó. O eso o que estando Rusia por medio a USA le entró el canguelo.

En todo caso, si hay algo fuera de toda duda es que la intervención de las grandes potencias en conflictos intestinos de otros países no obedece a cuestiones caritativas ni de preocupación por los derechos humanos, sino al rédito económico y geopolítico que puedan obtener a cambio.

Hemos tenido ejemplos palmarios de la intervención de las tropas estadounidenses en países como Irak e Irán por los intereses petrolíferos que representan los mismos y nuevamente volvemos a tener noticia de este interés en la amenaza hecha por Obama a Gadafi de enviar sus efectivos militares a Libia si su dictador no depone su actitud.

Todo esto vuelve a confirmar la perentoria necesidad que tenemos en Occidente de liberarnos lo antes posible de toda dependencia del petróleo, y esto sólo se consigue con un compromiso individual pero vinculante de reducir todo gasto energético en general, y del proviniente del petróleo en particular, y de apostar de una vez por todas por las producción y consumo de energías renovables.

Utilizar más el transporte colectivo en detrimento del particular, cambiar los sistemas de calefacción a gas o gasoil por los de biomasa y encender sólo las luces necesarias como hábito cotidiano y no como acto simbólico son algunos de los procedimientos que están al alcance de la ciudadanía para que ciertos países se coman su petróleo con patatas y otros se metan sus armas por donde mejor les venga.

Podemos ignorar el cambio climático pero no los miles de víctimas civiles que cuesta una guerra en la que los más poderosos se la juegan pero es la población quien pierde siempre.

Por ellas, por las personas, piensa un poco antes de encender la luz de día, de subir el termostado de la calefacción o de coger el coche innecesariamente.

miércoles, 2 de marzo de 2011

ESTIRANDO LA ILUSIÓN HASTA EL FINAL DEL DÍA

Cuando se vive con la ilusión justa para pasar el día, una se arriesga a que haya veces que no le alcance ni para eso. Por eso intento buscarme cosas que me mantengan ocupada y sin ganas de pensar.Hoy es miércoles, el día de la semana que tengo instituido como Día de no estudiar, y he tenido la mala suerte de pasarlo en casa con un gripazo bestial, con lo cual ni he podido ir al cine ni salir de compras ni nada de nada, así que lo he gastado durmiendo, leyendo y zarceando por internet. Pero lo malo que tienen los días como éstos es que el cansancio me hace pararme a menudo y es entonces cuando empiezo a pensar, y cavilo sobre si estoy haciendo lo correcto con mi vida, me como el tarro pensando en que no voy a llegar a donde me he propuesto y me agobio y me bloqueo porque no sé por dónde empezar. Entonces me enfado conmigo misma porque nada de esto es propio de mí y al final me acabo diciendo "Coño, Frantic, reacciona. No me falles tú también ahora".

Y aquí estoy, intentando estirar la ilusión hasta el final del día mientras me digo que todo esto también pasará, que volveré a ser la misma de siempre y que mientras pueda crearme un momento feliz de vez en cuando todo irá bien.

miércoles, 16 de febrero de 2011

ALGO CIRCUNSTANCIAL

Llevo demasiado tiempo aburriéndome en mi trabajo y no porque no haya nada que hacer sino porque siento que ya no me aporta nada y porque cada vez soporto menos a la gente con la que tengo que compartir tiempo y espacio durante más de siete horas diarias.

Por eso, y tras la alegría inicial de saber que por fin me voy a poder jubilar a los sesenta y cinco años-ya sólo me quedan diecinueve-, me he decidido a prepararme unas oposiciones a las Cortes de Aragón a ver si cambio de aires.

Mientras tanto y ante la posibilidad de no aprobar, estoy haciendo todo lo posible para que el hecho de ir a trabajar se convierta para mí en algo circunstancial como lo es el salir a hacer un recado, tener que preparar la comida o ir al baño.

Me levanto temprano para desayunar tranquilamente, realizo alguna tarea doméstica, leo la prensa y hago alguna cosa que me guste. Para las tardes, procuro tener pensado de antemano algún plan que me apetezca, aunque ahora dedique casi todo el tiempo a estudiar.

El resultado es que ya no me levanto con pena pensando que tengo que ir al curro y me cambia hasta la cara en el momento en que ficho la salida.

A veces, sólo es necesario un poquito de esfuerzo para crear momentos felices.

viernes, 4 de febrero de 2011

CHAMARILEANDO

Salgo de nuevo a la busca de ideas y vuelvo cargada de aromas, imágenes, colores, impresiones, sonidos, experiencias, conversaciones...

No quiero perderme nada porque todo me sirve. Habrá que limpiar muchas cosas, arreglar algunas, pero todas se aprovechan, ninguna se tira.

Lo que no tengo son problemas de espacio: aún queda un vacío lo suficientemente grande.

jueves, 3 de febrero de 2011

UN ANTOJO

De repente, siento ganas de que sea primavera, de sentir el sol mientras paseo por la isla pequeña*, de sentarme en una terraza a saborear una copa de helado de tres chocolates de Berthillon mientras escucho a un acordeonista callejero arrancarse por Piazzola, de perderme tras mis gafas oscuras con mi plano y mi cámara de guiri.

Me apetece que se haga de noche, que saquen las mesas a la calle y cenar una baguette de queso con una copa de vino mientras escucho en la mesa de al lado una imaginaria conversación entre Georges Moustaki y cualquiera de sus vecinos.

Se me antoja pasear por Saint Louise en l'Île y perderme en mi pequeño paraíso bohemio.
(*) Isla de Saint Louis, París.

domingo, 16 de enero de 2011

REBELDÍA E INSURGENCIA

De poco sirven los actos puntuales si no van acompañados de un compromiso a largo plazo. Las protestas se quedan en palabras vacías si no preceden a una acción continua e infiltrante. Una revuelta que acaba cuando sólo se ha conseguido derribar la punta del iceberg se convierte en simples fuegos de artificio.

Necesitamos una insurección que no sólo apague incendios cuando éstos ya han arrasado la mitad del bosque sino que trabaje en la construcción de cortafuegos y se ocupe de mantenerlos despejados.

domingo, 9 de enero de 2011

RODEADA DE GILIPOLLAS

"No considero que la opción sea ser feminista o no serlo, hoy la cuestión es ser feminista o gilipollas"
(Alicia Giménez Bartlett)


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Evidentemente, yo debo estar rodeada de gilipollas y no me refiero sólo al hecho de que, por desgracia, aún pululen hombres que nos sigan considerando a las mujeres como enemigas naturales o, en el mejor de los casos, como esas pobrecitas que no les llegan a ellos ni a la suela del zapato.

Hace tiempo que me he acostumbrado a ponerles una sonrisita condescendiente a todas esas personas, mujeres incluidas, que no comprenden el verdadero significado de utilizar un lenguaje inclusivo, que encuentran divertidos los anuncios de Axe, que me corrigen cuando al dirigirme al personal del departamento que dirijo -33 mujeres y 4 hombres- lo hago utilizando el genérico femenino, que se les llena la boca de decir lo que ayudan a sus mujeres en casa (o lo que les ayudan sus maridos a ellas) o que me miran raro cuando cambio el garrafón de la fuente de agua de la oficina apoyándolo en una silla en vez de pedir ayuda a un hombre.

Sí, hace ya mucho que no discuto con ellas. Sólo les echo una mirada de conmiseración mientras pienso "sois gilipollas".

sábado, 8 de enero de 2011

¿ERA ESO? PUES VAYA...

No debería sorprendernos en sí el hecho de que la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid haya decidido abrir un expediente sancionador a la organización del Orgullo LGTB 2010 por exceso de ruido. A fin de cuentas, dicho consistorio está gobernado por un partido que insiste en considerarnos ciudadanía de segunda y cualquier excusa puede resultar admisible si el fin es socavar cualquier demostración de visibilidad de un colectivo que le resulta incómodo.

No obstante, deberíamos sentir una gran indignación ante lo que, a mi modo de ver, supone un claro agravio comparativo con respecto a otras manifestaciones igualmente autorizadas por el ente público, lo cual demuestra una homofobia institucional ante la que no podemos guardar silencio.

Sin embargo, dicha indignación aumenta, en mi caso, cuando el grado de mercantilización que ha alcanzado en los últimos años este evento se hace patente en las declaraciones del coordinador de MADO (Madrid Orgullo) que obvian el verdadero motivo de esta discriminación.

No podemos permitir que el Orgullo sea tumbado por el poder gobernante sea cual sea la excusa que esgrima pero tampoco debemos olvidar su esencia reivindicativa más allá de la lúdico-festiva y, sobre todo, económica.

Como lesbiana, no me siento representada por alguien cuyo único argumento en favor del Orgullo y en contra del expediente sancionador se reduce a los beneficios económicos que trae consigo la celebración de dicho evento.

Como libertaria, me niego a que aquí también se me considere un mero elemento de producción en favor del capital.

martes, 4 de enero de 2011

VIVIENDO UNA MENTIRA

“El ‘ministro’ de la familia en el gobierno del Papa, el cardenal Antonelli, me comentaba hace pocos días en Zaragoza que la Unesco tiene programado para los próximos 20 años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual. Para eso, a través de distintos programas, irá implantando la ideología de género, que ya está presente en nuestras escuelas”.
(Demetrio Sánchez, obispo de Córdoba)
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Hay frases que no sabes si te duelen más por la sentencia en sí o por quien lo dice y, teniendo en cuenta que de las altas jerarquías católicas sólo se pueden esperar dislates como éste, me diréis que no debería sorprenderme de que un obispo suelte tal barbaridad.

Pues bien, me duele porque, aquí donde me veis más roja que un camión de bomberos, yo tuve mi época creyente en la que daba catequesis, participaba en convivencias -en alguna coincidí con Demetrio Sánchez cuando era un simple coadjutor de parroquia y me parecía un tío majo dentro de lo majo que puede llegar a ser un cura- y me sentía casi feliz porque allí se hablaba de amor incondicional y de bondad y yo me lo creí.

Hace mucho que me alejé de la iglesia porque si realmente existe ese dios del que hablan le debo el don de tener un espíritu crítico a prueba de balas. Quizás por eso empleé a fondo dicho talento en cuestionarme la paradoja que suponía predicar una cosa y vivir otra totalmente diferente.

Pero ahora, treinta años después, leo esta frase de aquel entrañable Don Demetrio y me duele porque esta vez no es sólo un dislate más de la jerarquía católica. Para mí es un recordatorio más de que en su día me mintieron y yo les creí. Y es que no hay nada más decepcionante que descubrir que has estado viviendo una mentira.