martes, 12 de enero de 2010

DESPUÉS DEL INSOMNIO

Detrás de una noche interminable, suele venir un día al que le cuesta empezar. Tardan los músculos en calentarse, tarda el estómago en asentarse y admitir algo más consistente que un vaso de agua, tarda la mente en centrarse y decidir a qué vamos a dedicar el día, tardan las ideas en traducirse en palabras, tarda la garganta en aclararse y hoy, en concreto, hasta el ordenador ha tardado en arrancar.

Pero, afortunadamente, mi primer pensamiento del día en cuanto abro los ojos, mantiene su puntualidad británica: ella, mi princesa, mi amor.

2 comentarios:

frantic dijo...

:)

jacaranda dijo...

Anda mira. Lo mismo me pasa a mí. ¡Qué casualidad!.