martes, 22 de diciembre de 2009

SIEMPRE SE OLVIDA UN DETALLE



No me vale el manido argumento de que los toros de lidia están entrenados para morir en el ruedo, ni que, como siempre, se utilice a los trabajadores como excusa para mantener una pretendida tradición "cultural".

Reconozco que la tauromaquia puede tener un componente estético-festivo nada desdeñable pero, al margen de eso, sigo sin comprender qué se puede aprender de una persona que tortura a un animal con la excusa del espectáculo.


Ya que se defiende tanto el concepto de tauromaquia como cultura, permitidme una recomendación que aúna cultura y tauromaquia: leed "Sangre y arena" de Vicente Blasco Ibáñez. Pero no vale conformarse con ver la película, especialmente, si se trata del crimen perpetrado por Javier Elorrieta.

3 comentarios:

pon dijo...

Yo puedo entender facilmente la estética del torero, de la danza con el toro, el ritual..........pero lo que no entenderé jamás es que para todo esto sea necesario torturar a un animal y ejecutarlo publicamente.

frantic dijo...

Ni yo tampoco, Pon, ni yo.

Lille Skvat dijo...

Esta "cultura de la muerte" nos da una imagen terrible fuera: muy fuerte y también grotesca.