lunes, 19 de diciembre de 2016

DE LAS ASIMETRÍAS CONVERSACIONALES

La absurdidad de los argumentos y los ataques personales con que pueden llegar a responderte suelen ser directamente proporcionales al respeto y fundamento con que tú has expuesto previamente los tuyos.

LEGANDO MONSTRUOS AL MUNDO

Pienso en mi hija, que tiene la misma edad que tenía Ana María Enjamio, la misma que tendría Marta del Castillo si aún viviera. Pienso en mi hijo, que tiene la misma edad que Miguel Carcaño, la misma que el mayor de los violadores de "los sanfermines", más o menos la misma que tenía Diego Yllanes cuando asesinó a Nagore Laffage y, probablemente, aproximada a la del asesino de Ana María Enjamio.

Hoy, como aquel día en que la familia Del Castillo perdió a su hija, pienso en que si mi hijo fuera un violador, un maltratador o un asesino no me dolería menos que el que mi hija fuera violada, maltratada o asesinada. Ver que los violadores, maltratadores y asesinos son cada vez más jóvenes y la acérrima defensa que de ellos hacen sus familiares y amistades me hace preguntarme qué clase de monstruos estamos legando al mundo.

domingo, 18 de diciembre de 2016

...Y LOS CUENTOS CAMBIARON HASTA DESAPARECER


Sólo me faltó un libro para terminar aquella maravillosa colección de Mis cuentos de hadas que empecé cuando, a final de curso, la profesora me regaló el primero por haber sacado las mejores notas de la clase, y que continué mientras ahorraba mi paga semanal para irme comprando más libros, en aquel estanco donde mi padre me mandaba por tabaco o a comprar el periódico.

Leía y releía aquellos cuentos que narraban diferentes historias, con variados personajes y ubicados en los más diversos lugares. Fue en ellos donde leí por primera vez el nombre de ciudades, que yo entonces creía totalmente inventadas, como Bagdad, Basora, Mosul y Alepo; lugares mágicos donde los cuentos sólo podían acabar bien.

Ahora me he hecho mayor, los libros fueron estropeándose tras pasar por demasiadas manos,  Bagdad, Basora, Mosul y Alepo dejaron de ser entornos de fantasía para transformarse en lugares donde el dolor, el miedo y la muerte se han convertido en una parte indisoluble del paisaje y, como los libros, han sido tan manoseados que aquellos cuentos fueron cambiando hasta desaparecer.


martes, 6 de diciembre de 2016

ME ABURRÍS, "PAQUIRAS"


En el café de Chinitas
dijo Paquiro a su hermano:

"soy más valiente que tú,
 más torero y más gitano".
(Federico García Lorca)


Cada vez me aburre más el reparto de carnés de feminista, venga de quien venga, y me duele la creciente impresión de que, últimamente, gran parte del activismo se reduce a la atribución de una patente de corso, por parte de unas y otras, para decidir quién merece la tarjeta  Feminista Oro y quién la pegatina Feminista de Pastel. Si como feministas buscamos todas lo mismo -que el patriarcado nos deje de joder a todas las mujeres sin excepción- no podemos perder tiempo y energías denostando a "las otras", quienesquiera que seamos unas u otras, mientras ese patriarcado que queremos combatir se frota las manos viendo que entre nosotras aún podemos hacernos más daño. No está de más recordar, de vez en cuando, que mientras discutían si eran galgos o podencos llegaron los perros y se los comieron.

martes, 29 de noviembre de 2016

FLORES, BOMBONES, CANCIONES

Nos enseñaron a deslumbrarnos con fuegos de artificio, con esos pequeños detalles que había  que agradecer como prueba de amor eterno, pero tuvimos que aprender nosotras solas que debíamos desconfiar de esas chispas que pueden quemarnos pero no calentar el resto del tiempo.

Ahora recuerdo flores cortadas de un jardín y ofrecidas por quien luego me hizo la vida imposible, canciones que me hicieron sentir importante porque me las compuso quien más tarde me hizo sentirme como una mierda, y bombones cuyas cajas tenían un tamaño directamente proporcional al daño que pretendía ser redimido. 

Ahora, atrapo el color y el aroma de las flores que observo libres, me compro bombones para celebrar el amor por la vida y tarareo canciones ajenas aunque fueran escritas para otras.



domingo, 2 de octubre de 2016

POSTALES DE ENAMORADO



Vivo y trabajo en un barrio de Zaragoza lo suficientemente apartado del centro como para que, después de veinticinco años, aún haya rincones por los que no haya pasado apenas. Más aún si esos rincones están en la margen izquierda del Ebro pues no suelo cruzar los puentes salvo que tenga que ir a algún lugar a propósito y, casi siempre, suelo hacerlo en autobús o tranvía.

Sin embargo, ayer tuve ocasión, después de una visita guiada de esas a las que me llevo apuntando desde el año pasado, de pasarme por el balcón de San Lázaro, uno de los lugares favoritos de las parejas zaragozanas para hacerse sus fotos de boda. De hecho, coincidimos con cuatro parejas en el mismo sitio.

No sé si fueron las bodas, o el momento en que pasó un autobús por el puente de Piedra, pero mis recuerdos se fueron a una postal de las que mi padre le mandaba a mi madre cuando aún festejaban. Mostraba la imagen de un atardecer sobre el puente y la basílica, tomada desde un poco más cerca de donde yo estaba anoche.

Desde entonces, hace casi cincuenta y tres años, han pasado muchas cosas: mi padre se casó con mi madre, nacimos cuatro hermanas y tres hermanos, crecimos, vivimos, nos hemos independizado, hemos creado nuestras propias familias y mi padre nos dejó ya hace tres años y medio, pero ver  cómo lucen igual de bonitos el puente de Piedra y el Pilar tanto tiempo después me recuerda que vengo de un amor que siempre me acompañará.

viernes, 30 de septiembre de 2016

UNA CANCIÓN, ESA CANCIÓN

Siempre hay una canción que, por mucho que nos cueste elegir entre tantas, nos sigue pareciendo una de las más bellas; nos eriza la piel por mucho tiempo que pase y nos acompaña siempre en momentos de nostalgia y añoranza.

Nunca falta una canción que nos viene a la cabeza sin saber por qué y desencadena una cascada de recuerdos y sensaciones, nos trae a la mente el sabor de aquel café y el aroma de ese abrazo que a veces extrañamos. 

Siempre nos queda una canción cuando ha desaparecido todo lo que teníamos aquel día que la escuchamos por primera vez.

martes, 27 de septiembre de 2016

ENTRE EL CIELO Y EL SUELO



"Entre el cielo y el suelo hay algo
 con tendencia a quedarse calvo
 de tanto recordar."

 (José María Cano)



Entre el cielo y el suelo quedan cada vez menos árboles que den sombra, menos troncos centenarios a los que abrazarse, menos ecosistemas que den de comer a las aves. Cada vez se vuelve todo más gris e incómodo, hay más terrazas invadiendo espacios públicos y menos criaturas jugando en las plazas. 


Todo se llena de asfalto y granito mientras se vacía de vida,  las ciudades ya no están hechas para los seres vivos sino para las máquinas, pero yo, mientras tanto, sigo buscando en cada rincón una mínima señal de que al menos queda algo que aún late.


lunes, 26 de septiembre de 2016

UNA INVITACIÓN INDECLINABLE


"Son ciertos los días
 que amanecen radiantes
 de nubes mensajeras que te invitan a viajar,
 te invitan a soñar.

 A veces los días te invitan a viajar,
 guiado por la luz de la mañana."

 (Manolo García)



Hubo un tiempo que viví  y del que no ha quedado mayor certeza que aquellos viajes que intentaban en vano doblar el mapa y acortar una distancia física que, al final de todo, resultó ser más breve que la distancia emocional. El ritual de comprar los billetes tras haber buscado la mejor oferta, preparar la maleta la noche antes y llegar a la estación lo suficientemente temprano como para asegurarme de que nada me haría perder ese tren, es el único recuerdo que recreo cada vez que decido escaparme del ruido. Todo lo demás es único e irrepetible en cada viaje: cambia la luz de las ciudades aunque, a veces, repita destino; cambian las expectativas y, sobre todo, cambia la mirada con la que atrapo al vuelo cada instante precioso y, por eso, cada invitación a viajar sigue siendo indeclinable.

sábado, 17 de septiembre de 2016

SABORES DE DOMINGO


Hoy, que había oferta en el súper de este tipo de bollos, mi memoria de niña se ha ido hasta aquellos domingos en Fuenlabrada, cuando  mi padre me daba dinero y me mandaba a aquella pastelería, de camino a la plaza de España, a comprar bucaneros, tigretones y panterasrosas para que merendáramos en casa. Entonces era toda una fiesta porque esos días eran los únicos en que nos podíamos permitir ese capricho.

Ahora podría comerlos siempre que quisiera pero no sé si es porque ya no me resultan tan especiales por eso, porque quizás ahora tengan más guarrerías de las que llevaban entonces o, simplemente, porque la percepción gustativa cambia con los años, ya no me saben igual que entonces pero el recuerdo de aquellas tardes sigue igual de nutritivo para mi espíritu.